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martes, 16 de diciembre de 2014

Una década de éxitos contra la malaria

 
  • Los datos presentados por la OMS reflejan los grandes avances conseguidos

  • Desde el año 2000, la mortalidad ha descendido un 47%

Una niña enferma de malaria duerme junto a su madre en una clínica...

Una niña enferma de malaria duerme junto a su madre en una clínica de Merlin (Goma) KAREL PRINSLOO AP

El año que está a punto de acabar ha traído buenas noticias para los millones de personas que sufren malaria en todo el mundo. A pesar de que sigue siendo una de las enfermedades con más prevalencia -en 2013 se calculaba que había unos 198 millones de casos, la mayoría en países pobres- los avances se van produciendo, y en la última década han sido especialmente notables.

La tasa de mortalidad ha decrecido espectacularmente a partir del año 2000: desde entonces, el número de personas que contraía esta enfermedad y finalmente fallecía ha disminuido un 47%. Mientras que hace diez años se hablaba de nada menos que entre una y tres millones de muertes por malaria cada año, en 2013 las vidas perdidas fueron muchas menos, concretamente 584.000, siendo la mayoría de niños africanos menores de cinco años. Aunque siguen siendo demasiadas, es una reducción extraordinaria. Las mosquiteras, el tratamiento a las embarazadas y la implicación de los países han sido claves.

Ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentaba en su sede de Ginebra el Informe Mundial de Malaria, con una sensación desatisfacción por estos buenos y novedosos datos, pero con la cautela necesaria para no relajarse en los esfuerzos que han permitido alcanzar estas cifras y que no deben obviar que sigue habiendo 3.200 millones de personas en riesgo de padecer esta enfermedad.

La propia directora de la OMS, Margaret Chan, habla en el informe de "progresos impresionantes" para contener las infecciones y las muertes por malaria, progresos que permiten afirmar que el Objetivo de Desarrollo del Milenio número seis (combatir el VIH, el paludismo y otras enfermedades) es ya una realidad, y que 55 países están hoy en camino de conseguir el objetivo de la OMS para 2015 de reducir un 75% la prevalencia de malaria en su territorio.

El informe señala que, a fecha de diciembre de 2014, 19 países están en la fase de eliminación o pre-eliminación de la malaria, y otros siete en la etapa de prevención para que ésta no vuelva a entrar en sus fronteras. Argentina y Kirguistán han solicitado a la OMS que certifique que han conseguido eliminarla. Mientras tanto, el 80% de los casos de malaria el pasado año se produjeron en 18 países, la mayoría africanos.

La pobreza y la falta de educación, factores de riesgo

A pesar de las buenas cifras, aún hay millones de personas a las que no se les da la asistencia que necesitan. En la publicación se resalta que la pobreza y los bajos niveles educativos son condicionantes importantes a la hora de acceder a los servicios sanitarios que permitirían a los enfermos ser diagnosticados, recibir tratamiento, y en última instancia, salvar su vida.

Según una encuesta que se hizo a nivel nacional en varios países del África subsahariana, ser pobre era el factor más determinante para vivir en una casa sin una mosquitera, un elemento que cuesta poco más de dos dólares y que salva millones de vidas. Otros puntos de riesgo eran vivir en una zona rural o que el cabeza de familia no hubiera recibido educación básica.

Son sólo algunas de las causas que explican el círculo vicioso entre la pobreza y la malaria. La parte financiera sigue siendo, por tanto, un pilar fundamental en la lucha contra esta enfermedad global. En este sentido, el compromiso internacional ha aumentado: en 2013, se invirtieron 2.700 millones de euros en controlar y erradicar la malaria, cantidad que supone casi tres veces más que la gastada en 2005. No obstante, la cifra representa sólo el 52% de los 5.100 millones anuales que se estiman necesarios para luchar contra la malaria.

Junto a los económicos, existen inmensos desafíos médicos, como son la resistencia a los insecticidas de las mosquiteras y las terapias de artemisinina (el principal medicamento contra la malaria) para las que la OMS está desarrollando planes específicos.

Fuente http://www.elmundo.es/salud/2014/12/09/5485f1cc268e3e41088b4579.html