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lunes, 8 de abril de 2013

Pescado graso para vivir más

Pescado graso para vivir más

Los resultados apoyan la importancia de tener adecuados niveles de omega-3 en sangre para la salud cardiovascular. FOTOLIA

Los adultos mayores que poseen mayores niveles en sangre de ácidos grasos omega-3, que se encuentran casi exclusivamente en el pescado graso y mariscos, pueden ver reducido hasta un 27% el riesgo general de mortalidad y un 35 por ciento las posibilidades de morir por enfermedades del corazón, según un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard (HSPH) y la Universidad de Washington (EE.UU.).


Los autores de la investigación, publicada en Annals of Internal Medicine, encontraron que los adultos mayores que tenían los niveles más altos en sangre de ácidos grasos vivían, en promedio, 2,2 años más que aquellos con niveles más bajos. «Aunque el consumo de pescado ha sido considerado como parte de una dieta saludable, pocos estudios han evaluado los niveles de ácidos grasos omega-3 en la sangre y su relación con la mortalidad en adultos mayores», dijo el autor Dariush Mozaffarian, profesor asociado en el Departamento de Epidemiología de HSPH.


«Nuestros resultados apoyan la importancia de tener adecuados niveles de omega-3 en sangre para la salud cardiovascular y sugieren que en el futuro estos beneficios realmente podrían extender los años de vida útil restante», agrega este experto.

Mortalidad global

Estudios previos han encontrado que el pescado, que es rico en proteínas y ácidos grasos saludables para el corazón, reduce el riesgo de morir de enfermedades cardiacas, pero el efecto sobre otras causas de muerte o la mortalidad total estaba poco clara. Ahora, los autores de este estudio han examinado 16 años de datos de cerca de 2.700 adultos estadounidenses de 65 años o más que participaron en el Estudio de Salud Cardiovascular (CHS), un análisis a largo plazo con el apoyo del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre.


Los participantes provenían de cuatro comunidades de EE.UU. en Carolina del Norte, California, Maryland y Pensilvania, y todos estaban generalmente sanos al inicio del estudio. A comienzos de la investigación y periódicamente durante el seguimiento, se les extrajo sangre a las personas implicadas, se les hizo exámenes físicos y pruebas de diagnóstico, y se les preguntó acerca de su estado de salud, historial médico y estilo de vida.


Así, los investigadores estudiaron la proporción total en sangre de ácidos grasos omega-3, incluyendo tres más específicos, en muestras de sangre de los participantes al inicio del estudio. Después de ajustar por variables demográficas, estilo de vida cardiovascular y factores dietéticos, encontraron que los tres ácidos grasos, tanto individual como combinadamente, se asociaron con un riesgo significativamente menor de mortalidad. Un tipo en particular, el ácido docosahexaenoico o DHA fue más fuertemente asociado con un menor riesgo de muerte por enfermedad cardiaca coronaria (CHD), un 40 por ciento menos) y fallecimiento por enfermedades del corazón debido a arritmias (alteraciones eléctricas del ritmo cardiaco), con un 45 por ciento menos de riesgo.


El ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosapentaenoico (DPA) tenían una relación más fuerte con un menor riesgo de muerte por derrame cerebral, siendo EPA el más vinculado con un menor riesgo de infarto de miocardio no fatal. En general, los participantes con los niveles más altos de los tres tipos de ácidos grasos tenían un riesgo un 27 por ciento menor de mortalidad total por todas las causas.


Los investigadores observaron cómo la ingesta de ácidos grasos omega-3 en la dieta estaba relacionada con los niveles sanguíneos; es decir, el hecho de pasar de un consumo muy bajo a uno de aproximadamente 400 mg por día produjo un mayor incremento en los niveles de omega-3. A tenor de estos datos, señala Mozaffarian, «lo mejor sería sin duda tener una ingesta modesta -cerca de dos porciones- de pescado graso a la semana»

Noticia de abc.es