Buscar este blog

lunes, 10 de diciembre de 2012

¿Existen las enfermedades creadas en laboratorio?

Aunque los creyentes en teorías especulativas suelen mostrarse escépticos hacia los argumentos científicos, la pregunta merece ser contestada. Los primeros humanos infectados con el VIH no fueron los hombres homosexuales de la década de los ochenta, sino miembros de poblaciones humanas del centro y centro-oeste de África que se infectaron en las primeras décadas del siglo XX. Y las infecciones por hantavirus en el Parque Natural de Yosemite en California son otro caso típico de zoonosis o enfermedad infecciosa que se transmite de manera natural y eventual de animales a humanos.

Respecto al sida y el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) la respuesta es contundente: los respectivos agentes patógenos que causan estas enfermadades tienen como huéspedes originales o naturales los primates o roedores, respectivamente, desde antes de que los laboratorios y las teorías conspiratorias existieran. Y aún más antiguo que el hombre es el fenómeno evolutivo que diversos agentes patógenos y parásitos, en el que se enmarcan estas dos eficaces zoonosis, y que es conocido como salto entre especies huéspedes.

El VIH no fue creado en ningún laboratorio. Variantes del virus muy similares a las que iniciaron la pandemia de VIH en humanos conviven sin causar ninguna enfermedad aparente a los primates infectados desde tiempos inmemoriales donde este tipo de virus recibe el nombre de VIS (virus de inmunodeficiencia de los simios). Parece que esta convivencia pacífica entre el pariente del simio del VIH y los primates se debe a un largo proceso de co-evolución virus-huésped. Durante este proceso los simios han desarrollado mecanismos moleculares de control sobre el virus que preservan su sistema inmune. El contacto de sangre infectada de ciertos simios con mucosas o sangre humana facilitó este salto de especies por parte del VIS/VIH. De hecho, muchos saltos de estos y otros virus de una especie huésped a otra se encuentran bien documentados y demostrados en la literatura científica desde los tiempos de Louis Pasteur y su vacuna antirrábica. Pero, desafortunadamente, a diferencia del virus de la rabia y los hantavirus cuando infectan humanos, en el caso del VIH la infección en humanos es persistente, cursa de manera silenciosa durante años y su transmisión entre humanos es eficaz. Estos son a grandes rasgos las claves de la pandemia de VIH.

Podemos hablar de enfermedades emergentes o reemergentes, que son aquellas que parecían prácticamente erradicadas y han reaparecido. Pero de momento no se han documentado, hasta donde yo puedo llegar, enfermedades o pandemias relacionadas con propósitos oscuros y causadas por agentes infecciosos inventados en laboratorios. Con los que existen de manera natural ya tenemos suficientes quebraderos de cabeza.

Maria A. Bracho.

Investigadora del Miguel Servet. Centro Superior de Investigación en Salud Pública. Generalitat Valenciana.

Envía tu pregunta a Mètode: