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martes, 25 de marzo de 2014
Las sustancias ilegales
El pasado diciembre, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona), imputó a más 100 ganaderos y veterinarios por emplear ilegalmente una hormona para acelerar la producción lechera de las vacas. Las detenciones formaron parte de la operación Brucella, un operativo que el Seprona inició hace más de un año, y en el que se han incautado hasta la fecha cientos de dosis de somatropina bovina, una sustancia prohibida en la Unión Europea. Según aseguró la propia Guardia Civil, la hormona tiene graves efectos sobre la salud de las personas y provoca, además, importantes lesiones en los animales.
El operativo, que sigue abierto, hace que nos hagamos de nuevo la misma pregunta: ¿Qué estamos comiendo? ¿Podemos fiarnos de lo que servimos en la mesa?
La legislación europea es una de las más restrictivas del mundo en cuanto al uso de fármacos en el ganado, y una de las que más se preocupa del bienestar animal, pero en tiempos de crisis hay quien intenta por todos los medios acelerar la producción. Es algo que preocupa a las autoridades, a los ganaderos que no entran en este juego, que se enfrentan a una competencia desleal, y cada vez más a los consumidores, que no saben qué se están llevando a la boca.
Los fármacos que toman nuestros animales
Cuando se habla de la medicación del ganado hay que distinguir dos tipos de tratamientos: los preventivos y terapéuticos (que sirven, respectivamente, para evitar la aparición de enfermedades y curar éstas) y los del ámbito zootécnico (que buscan incrementar el rendimiento de las reses). Son casi todos los medicamentos que cumplen esta última función los que están prohibidos en la Unión Europea.
La sanción por utilizar medicamentos ilegales es muy dura: te pueden cerrar la planta y puedes acabar en la cárcelSegún ha explicado a El Confidencial Javier Giráldez, director del Instituto de Ganadería de Montaña un centro de investigación dependiente del CSIC y la Universidad de León, la prohibición afecta a todas las sustancias destinadas a potenciar el crecimiento de los animales. "Se están buscando todo tipo de alternativas para mejorar el coste de producción", puntualiza Giráldez, "pero las hormonas y los antibióticos, para este uso, están prohibidos".
¿Quiere decir esto que no se usen? "Los ganaderos no pueden hacer lo que les dé la gana", asegura Giráldez, "otra cosa es que hagan trampa y compren sustancias fuera del circuito normal. En el ambiente en el que yo me muevo no conozco a nadie que lo use, pero a veces hay casos. La sanción puede ser muy dura, te pueden cerrar la planta y puedes acabar en la cárcel".
Al margen de este tipo de sustancias ilegales, los animales reciben una serie de medicamentos legales, cuyo uso está ampliamente extendido.Los animales tienen patologías como las que podemos tener nosotros, y el veterinario les receta todo tipo de fármacos. Pero su uso está fuertemente controlado.
Un estricto protocolo, que a veces falla
Tal como explica Giráldez, cuando se usa un medicamento la legislación obliga a retirar al animal: no puede estar con el resto. Además, existe un periodo de espera para cada producto, durante el cual no se puede comercializar el animal (ni su leche). Por descontado está prohibido el uso de medicamentos sin receta del veterinario, así como la posesión de estos en las explotaciones sin el debido registro.
Aunque los porcentajes son bajos, todos los años se encuentran residuos de medicamentos ilegales en los análisis de muestras en explotaciones y mataderos"Los servicios veterinarios oficiales pueden ir a la explotación y pedir los documentos", asegura Giráldez. Además, el Ministerio de Agricultura realiza controles en las explotaciones y los mataderos dentro del Plan Nacional de Investigación de Residuos (PNIR), que es el principal mecanismo de supervisión de la seguridad alimentaria.
El objetivo del PNIR, tal como explica Giráldez, es comprobar si existen en la carne o la leche residuos de sustancias prohibidas (por ejemplo, el clembuterol, los tirostáticos, la hormona del crecimiento, etc.) o sustancias autorizadas, como los antibióticos, pero que se han usado en exceso o sin respetar los tiempos de espera. Unos residuos que, al ser consumidos por los humanos, pueden provocar importantes problemas de salud.
Los datos del PNIR son públicos. Y todos los años se detectan ilegalidades. En el caso del bovino, en el año 2012, el Ministerio de Agricultura analizó 3640 muestras de explotaciones y 7166 muestras recogidas en el matadero. En ese año el último para el que hay datos se detectaron 9 positivos: 4 sustancias del grupo A (potenciadores del crecimiento prohibidos) y 5 del B (antibióticos legales que no se han usado debidamente). Es menos de un 0,1% de las muestras analizadas (o uno de cada mil filetes, lo que ya no parece tan poca cosa), pero el tamaño de la operación que está dirigiendo en este momento el Seprona parece indicar que el problema es más grande de lo que pensamos.
¿Qué tipo de sustancias podríamos encontrarnos, ilegalmente, en un filete, un vaso de leche o una chuleta de cerdo?
En los mataderos se toman muestra aleatorias para analizar la carne que se va a poner a la venta. (Efe)
BREVE GUÍA DE MEDICACIÓN ANIMAL
Medicamentos terapéuticos (legales)
Antiparasitarios
Tal como explica Giráldez, al igual que ocurre con los animales domésticos, el ganado debe tomar cada cierto tiempo fármacos antiparasitarios, "por una cuestión de salud, bienestar y producción, porque un animal parasitado tiene un menor rendimiento". Estos tratamientos están regulados y hay periodos de supresión. "Si a un animal le administro un antiparasitario, a lo mejor tengo que esperar una semana o 30 días para liberar la leche: no se puede vender", explica.
Un antiparasitario no deja de ser un veneno que mata los gusanos o lombrices que atacan al ganado y, como tal, es peligroso si no se observan los periodos de supresión y llega hasta nosotros. Por suerte es algo que, al menos en los controles del PNIR, no ha sido detectado.
Antibióticos
Son los fármacos que más polémica causan, no tanto porque sean peligrosos para los humanos, sino porque un uso indebido puede provocar una resistencia a estos que afecte a la población general. Se usan para tratar a los animales que sufren enfermedades parecidas a las que podríamos tener cualquiera de nosotros: problemas respiratorios, neumonías, problemas gastrointestinales, inflamaciones de la glándula mamaria
En España está prohibido el uso de antibióticos como potenciadores del crecimiento, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en China y EEUUTodos los años el PNIR detecta restos de antibióticos en las muestras analizadas, por lo que, al menos en algunas explotaciones, o no se respetan los tiempos de espera exigidos o se administran los medicamentos en cantidades que sobrepasan lo permitido.
En España está prohibido el uso de antibióticos como potenciadores del crecimiento, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en China y EEUU. En este país, se está empezando a legislar al respecto, pero en la actualidad la industria alimentaria está consumiendo el 73% de los antibióticos que se utilizan.
Medicamentos zootécnicos (ilegales)
Los fármacos de tipo zootécnicos son aquellos cuyo objetivo es aprovechar mejor el rendimiento de los animales. Hasta mediados de los noventa en toda Europa se usaban sustancias para potenciar el crecimiento y la producción del ganado, principalmente hormonas y antibióticos. Hoy en día sólo están aprobados un puñado de fármacos de este tipo, destinados en concreto a facilitar la digestión de los animales y estabilizar su flora intestinal. En ningún caso para potenciar su crecimiento.
El empleo de sustancias no autorizadas en el ganado es considerado una infracción muy grave, que puede conllevar sanciones administrativas, profesionales y también penales, ya que pueden constituir un delito contra la salud pública.
Una vaca hormonada produce leche un 25% más rápidoGiráldez asegura que existe un importante debate científico en torno a las sustancias promotoras del crecimiento: "Si utilizas hormonas consigues que el animal rinda más, tienes un menor coste de producción e, incluso, puedes tener un menor impacto ambiental, porque reduces la contaminación por nitrógeno, y con ella el efecto invernadero. Si se respeta el tiempo de espera te aseguro que ninguna carne que llega al mercado va a tener un residuo químico". Este tiempo de espera (una especie de cuarentena por la que pasa la carne antes de llegar al consumidor), es obligatorio en EEUU, pero no existe en España, ya que las sustancias están prohibidas. No obstante estas sustancias pueden ser detectadas y hay casos todos los años en los exámenes de residuos.
¿Puede una sustancia de este tipo pasar desapercibida por los controles? "Los que lo usen no sé que podrán hacer para borrar el rastro, igual dejan más tiempo de espera", explica Giráldez. No se trata sólo de un tema de salud pública que si se cumplen los tiempos de espera no tiene porque verse afectada, además los ganaderos tramposos están practicando la competencia desleal. Una vaca hormonada, por ejemplo, produce leche un 25% más rápido.
¿Qué ocurre si uno de esos ganaderos tramposos acaba colando en la cadena alimentaria un filete hormonado? Nada bueno. Las hormonas esteroides que algunos ganaderos han utilizado ilegalmente en el ganado (y que utiliza la industria de forma legal en muchas partes del mundo), pueden provocar problemas en los humanos. Una comisión científica de la Unión Europea advirtió que el consumo de hormonas esteroides a través de la carne está asociado con un incremento del riesgo de padecer cáncer de mama y de próstata, algo que, según el comité, explicaría porque las tasas de este tipo de enfermedades son mayores en Norteamérica, donde estas sustancias siguen utilizándose.
Un toro moderno gigante de hace 700.000 años
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Encuentran en un yacimiento de Túnez el cráneo de uro más antiguo hallado hasta ahora
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Pesaba unos 1.400 kg. y sus cuernos medían más de un metro
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El hallazgo muestra que estos animales han convivido desde siempre con los humanos y han formado parte de su dieta
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Anatómicamente es similar a un toro de lidia, pero mucho mayor
Vivió hace 700.000 años en el territorio que hoy es Túnez, pesaba unos 1.400 kilos y sus espectaculares cuernos superaban con creces el metro de longitud. Un equipo de paleontólogos ha encontrado el cráneo de un imponente uro (Bos primigenius), al que consideran el fósil de toro moderno más antiguo hallado hasta ahora. "Es un toro totalmente moderno. Anatómicamente podría parecer un toro de lidia actual pero de tamaño gigante", explica a EL MUNDO Bienvenido Martínez-Navarro, autor principal del estudio.
Y es que, según asegura, este macho adulto es mucho más grande, mayor que los individuos de más tamaño de esta especie encontrados en Europa. Por lo que respecta a su dieta, al igual que los toros modernos debía alimentarse de hierbas, probablemente de gramíneas.
La descripción completa de este animal se publica esta semana en la revista Quaternary Science Reviews en un artículo que encabeza Martínez-Navarro, paleontólogo del ICREA (Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats) en el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social), en Tarragona, y en el que también participa Eudald Carbonell.
Para Martínez-Navarro, este fósil tiene una gran importancia "pues confirma que los toros tienen un origen africano y que forman parte de la ecología humana desde el principio. Han formado parte de la dieta humana desde que se empezó a comer carne", explica en conversación telefónica.
Fósil hallado en 2008
Aunque el fósil fue encontrado en 2008 por investigadores tunecinos, hasta que no fue restaurado por el equipo de paleontólogos españoles no pudieron estudiarlo en profundidad y concluir que se trataba de un uro. "El cráneo estaba muy fragmentado, así que hubo que hacer una importante inversión de tiempo para restaurarlo", detalla el paleontólogo.
"Al principio los investigadores tunecinos pensaron que se trataba de un búfalo pero no sabían a qué especie pertenecía. Cuando nos mandaron las fotos a mí ya me pareció que podría tratarse de un toro", señala Martínez-Navarro, que examinó por primera vez los restos en marzo de 2009. La restauración, realizada conjuntamente con Gala Gómez-Merino, se prolongó hasta junio de 2010.
Gala Gómez (i), Bienvenido Martínez-Navarro-S (2-i) y otros miembros del equipo que firma el estudio. IPHES
Según precisan los investigadores, el cráneo "presenta unos núcleos óseos (cuernos sin la cubierta de queratina), con una longitud cada uno de ellos de más de un metro, 112 centímetros, y una circunferencia de 39 cm. en la base. La anchura del cráneo a la altura de las órbitas es de 30 cm. y la máxima entre los puntos más externos de la curva de los núcleos óseos es de 130 cm. La masa calculada para el individuo que portaba este cráneo sobrepasa ampliamente los 1.000 kg, pudiendo llegar hasta 1.300 o 1.400 kg".
El búfalo africano
Los autores afirman que se trata del fósil más antiguo de Bos primigenius encontrado en el mundo. Un hallazgo que refuerza la teoría de que el origen de los toros se encuentra en África y no en Eurasia, como se suponía hasta hace pocos años. Según detalla el investigador, se pensaba que los toros y los bisontes evolucionaron a partir de una forma ancestra de estos animales de Eurasia. Pero ahora saben que los bisontes sí evolucionaron a partir de ese animal primitivo, mientras que los toros lo hicieron a partir del búfalo gigante africano de Olduvai (actual Tanzania), Pelorovis oldowayensis.
En 2010, Bienvenido Martínez-Navarro y Lorenzo Rook, de la Universidad de Florencia, encontraron en el yacimiento eritreo de Buia, junto al Mar Rojo, otro ancestro del toro de un millón de años de antigüedad al que denominaron Bos buiaensis.
Según proponen, estos animales dieron origen a los toros modernos de la especie Bos primigenius a la que pertenece el cráneo encontrado en Túnez.
Asimismo, creen que estos animales debieron dispersarse junto con nuestros antepasados hacia el norte de África y posteriormente a Eurasia. "No fue en la primera oleada que salió de África hace unos dos millones de años, sino hace unos 700.000 o 800.000 años", añade.
En Europa, los fósiles de toro más antiguos que se han encontrado tienen entre 500.000 y 600.000 años y están en Italia. En España destacan los yacimientos de Ambrona (Soria), y el de la Solana de Zamborino (Granada), donde se han encontrado fósiles de toros de unos 400.000 años de antigüedad.
Un rico y extenso yacimiento
El hallazgo de este uro de gran tamaño se produjo en Oued Sarrat, un extenso y rico yacimiento tunecino del Pleistoceno medio que tiene una longitud superior a los cinco kilómetros y por el que discurre el río Sarrat. Además de toros, durante las dos campañas de excavación que han llevado a cabo los paleontólogos españoles han encontrado en el mismo nivel en el que apareció el toro otros grandes mamíferos como hipopótamos, antílopes, rinocerontes, así como abundantes roedores, peces, reptiles, aves y anfibios. También sehan hallado otros fósiles de toros, aunque todavía no han podido estudiarlos.
Las excavaciones han sido acompañadas de prospecciones geológicas en el área, en la que también han aparecido abundantes herramientas de las industrias líticas.
En la actualidad, el cráneo de uro se exhibe en el Museo de la Oficina Nacional de Minas de Túnez (un organismo equivalente al Instituto Geológico y Minero de España, IGME).
En mayo, los paleontólogos regresarán a Túnez para emprender una corta excavación con fondos del Ministerio de Economía, pues los recortes presupuestarios han afectado a sus planes y amenazan la continuación de este proyecto. De los 90.000 euros que tenían aprobados para un proyecto de cuatro años, finalmente sólo han recibido unos 20.000 euros.